Federico José Luís Rodríguez de Rivera Rodríguez tiene, además de un nombre larguísimo, un nuevo cargo en la subdelegación del Gobierno en Zaragoza: ha sido nombrado director de Fomento. Su caso, como el de muchos otros, muestra como el baile de sillas que acompaña a cada cambio de gobierno afecta incluso a cargos, en principio, con un marcado componente técnico.

En 1999, Federico Rodríguez de Rivera (permítanme, para ahorrar, el casi tuteo) fue elegido concejal de Zaragoza bajo la alcaldía de Luisa Fernanda Rudi (PP), ahora presidenta de Aragón. De ahí pasó a ser nombrado comisario de aguas de la Confederación Hidrográfica del Ebro hasta que, en 2004, el cambio de gobierno trajo aparejado su cese. Pero, en política, todo lo que baja sube. Con el PP de nuevo en el Gobierno, vuelve a la carga como director de Fomento de la subdelegación del Gobierno en Zaragoza. Su salario: unos 3.700 euros al mes a los que habría que sumar pagas extra y trienios.

Este nombramiento forma parte de la misma convocatoria y la misma subdelegación de gobierno que, hace sólo unos días, designó director de Industria y Energía a un concuñado de Ana Botella. Ambos cargos dependen del delegado del Gobierno en Aragón, Gustavo Alcalde, presidente del PP en Aragón entre 2001 y 2008 y “un caballero”, según le describe el recién nombrado en Aragón Liberal, una publicación que defiende los valores católicos y lleva a cabo una firme campaña en contra del aborto. Federico Rodríguez de Rivera, miembro del consejo de redacción y director de la misma al menos durante sus primeros años, ha escrito numerosos artículos tanto en esta como en otras publicaciones, dejando frases como esta: “El progresismo tiene mucho respeto a la fuerza del Islam, sobre todo por su capacidad de justificar la violencia”.

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, el recién nombrado cumpliría con los requisitos formativos para el cargo. es posible que hubiera ganado un concurso público para acceder a él. O no, pero no lo sabremos nunca. El problema es que este tipo de puestos de carácter técnico cambien de manos, gracias a los nombramientos por libre designación, cada vez que muta el color del gobierno. Y este es sólo un caso.

Buenos días.