El BOE recoge hoy el nombramiento de Nuria Castillo como Jefa de unidad contra la violencia sobre la mujer de la Subdelegación del Gobierno de Huelva. En realidad, esta funcionaria está en ese cargo desde, al menos, septiembre de 2012, hace casi un año y medio.

Esta no es la primera vez que se adjudica un puesto de libre designación antes de pasar por una convocatoria pública. Hace sólo unos días, el BOE recogía el nombramiento del Subdelegado del Gobierno en Girona, que en realidad ejerce desde julio.

Para que un funcionario pueda ejercer un cargo sin que se haya convocado la plaza, ya sea por concurso o por libre designación, debe haber sido nombrado por comisión de servicios o adscripción provisional, dos medidas temporales que contempla el reglamento de ingreso a los puestos públicos. La adscripción provisional está destinada a funcionarios que se han quedado sin puesto (por cese, suspensión de puesto de trabajo o reingreso al servicio). No es el caso, puesto que Castillo era jurista en el centro de inserción social David Beltrán Catala.

La comisión de servicios está reservada a casos de “urgente e inaplazable necesidad” y tiene una duración máxima de un año, un plazo que en este caso se ha superado con creces. Eso sí, se puede prorrogar a dos años si el cargo queda desierto, pero la Subdelegación del Gobierno no convocó la plaza hasta noviembre de 2013, cuando Castillo llevaba más de un año en el puesto.

El uso de estas medidas temporales para nombrar a alguien en el cargo sin hacerlo público es más que habitual. De hecho, si el funcionario nombrado ha ejercido de forma provisional el puesto, el documento del nombramiento oficial recoge que llega de la misma entidad y que estaba adscrito de forma provisional (aquí, un ejemplo). La diferencia es que, en este caso, la resolución en la que se otorga la plaza indica que Castillo llega directamente del centro de inserción, en el que en realidad no trabaja desde hace un año y medio.

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