El BOE de hoy recoge un decreto que reforma el reglamento del IRPF y, entre otras medidas, cumple una promesa hecha por el Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, a los médicos: la formación que sufragan las farmacéuticas queda exenta del pago de IRPF.

Para hacerlo, reforma el artículo 44 de la norma y establece que los gastos para “capacitación o reciclaje” de los trabajadores no se considerarán retribución a efectos de pago de impuestos “incluso cuando su prestación efectiva se efectúe por otras personas o entidades especializadas”.

El único requisito es que se estas actividades formativas “se financien por otras empresas o entidades que comercialicen productos para los que resulte necesario disponer de una adecuada formación por parte del trabajador, siempre que el empleador autorice tal participación”. Así, se entiende que las entradas a congresos, por ejemplo, que paguen las farmacéuticas, no constarán como ingresos a la hora de pagar impuestos.

Aplica a viajes y cuotas de inscripción

En cuanto a las noches de hotel y billetes de transporte, también estarán exentos, aunque con ciertas reglas, las mismas que si una empresa paga dietas o viajes a sus propios empleados, es decir, como si los médicos trabajaran directamente para las farmacéuticas.

La reforma, aunque ha llegado hoy al BOE, se aplicará de forma retroactiva para todas las transferencias recibidas desde el 1 de enero de 2017.

Hasta ahora, solo la formación de los trabajadores por su propia empresa estaba exenta. Desde que en 2016 se empezaron a publicar las cantidades que las farmacéuticas destinaban a sufragar entradas a congresos y viajes y se planteó cómo debían tributar estos pagos, surgió la polémica. En abril de 2017, el Tribunal Económico de la Administración Central (TEA) argumentaba que estas cuantías tenían que ser tributadas y tratadas como pagos en especie. Un mes después, la Agencia Tributaria respaldaba la decisión.

En contra se posicionaron las organizaciones médicas, que reclamaron que no se pagara IRPF por estas actividades y consiguieron la promesa de Montoro, la misma que ahora se cristaliza. Su argumento: el empleador -la sanidad pública- no sufraga esa formación, así que la pagan las empresas, porque no hay otra opción, pero sigue siendo necesaria y, por lo tanto, no es un extra para el trabajador, sino una obligación.

Así lo resume Fernando Carballo, presidente de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME): “Para el profesional, malo era que tuviera que ir a un congreso en fin de semana, malo era que no se lo pague el hospital, malo que tenga que dejar que se lo pague la industria. Pero que encima tenga que pagar él…”.

181 millones en 2017

Junto a entradas a congresos y viajes, la tercera pata de lo que las farmacéuticas llaman “transferencias de valor” es el pago a médicos por servicios. Este es el único caso en el que se trata de un pago directo a estos profesionales (en los otros dos los laboratorios compran las entradas o los billetes de avión) y sí deberá contabilizarse como ingreso para el pago de impuestos.

En 2016, los médicos españoles recibieron, de forma directa o indirecta, 181 millones de euros de la industria farmacéutica, una cifra superior a la que destinaron las empresas alemanas e inglesas juntas.

De esos 181 millones, 64 millones fueron al pago de servicios (que sí está gravado y lo seguirá estando) y 112 a la compra de entradas, pago de billetes y noches de hotel (que no lo está gracias a esta reforma).

Buenos días.