Los incendios forestales ocupan las portadas veraniegas de los medios nacionales y locales. También lo hacen en otoño-invierno cuando a los incendiarios que queman el monte para regenerar pastos se les escapa el fuego hacia el bosque. Así ocurrió en Asturias, Cantabria y Euskadi, donde a finales de 2015 se produjo una oleada de fuegos que despertó gran alarma social.

En esos picos de crisis, los políticos de la oposición critican con severidad la gestión de las diferentes administraciones, mientras que los gobernantes buscan motivos y culpables ajenos a su labor. Entonces, la clase política se acuerda de que en lo que llevamos de siglo XXI se han quemado más de un millón y medio de hectáreas de monte, una superficie mayor que la de Cantabria, La Rioja y Navarra juntas.

Sin embargo, en los programas electorales de los partidos y en sus mítines de campaña la tragedia natural de los incendios forestales está muy ausente y es tratada en términos muy vagos. Cuando se escarba en los programas, las referencias son escasas entre cientos y cientos de páginas que tratan con mayor profundidad otros asuntos.

A pesar de que la superficie forestal ocupa el 55% del territorio de España —el sexto de Europa en relación a su extensión—, la contribución del sector industrial del monte al PIB es de solo un 0,55%, según estadísticas aportadas en 2015 por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA). Si se cuentan actividades no maderables, como la ganadería extensiva o la micología, el porcentaje se aproxima al uno por ciento.

Tras el incendio del municipio mallorquín de Andratx en 2013 | Andrés Chillón / AEAFMA

Además, la patronal del sector forestal señala que en 2014 solo empleaba al 0,37% del total de trabajadores de España.

“Los bosques no votan, el sector tiene muy poco peso en el PIB y los propietarios forestales lo son a tiempo parcial —agricultores o ganaderos— o son rentistas que se dedican profesionalmente a otras actividades”. Así habla Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña bosques de Greenpeace España. Continúa: “El sector no tiene un tejido asociativo ni una cultura para defender lo suyo, así que su capacidad de presión política es escasa”.

El fuego, ausente en los programas políticos

El espacio dedicado a los incendios y, por extensión, al sector forestal en los programas de los partidos para las elecciones de junio de 2016 fue escaso y las propuestas fueron genéricas y sin concreción. Y eso que la campaña y las elecciones se celebraron al comienzo del verano, en plena campaña de alto riesgo de incendios.

Javier Madrigal, ingeniero de Montes y autor del blog FuegoLab, comenta que “los políticos tienen bien aprendida la lección para decir que hay que promover el uso de los recursos forestales para fortalecer el desarrollo rural o que hay que luchar contra el cambio climático, pero el problema es que no se lo creen porque están instalados en el cortoplacismo y la lucha contra el fuego requiere soluciones a largo plazo”.

Entre los cuatro partidos mayoritarios de la XII Legislatura, el Partido Popular, el PSOE y Unidos Podemos dedicaron escasos párrafos a los incendios y al sector forestal. Ninguno ofertó medidas concretas que sirvan de guía para defender la biodiversidad, mejorar la gestión del monte o fomentar un sector industrial que contribuya más al PIB. Por su lado, de las 350 propuestas del programa de Ciudadanos, dos mencionaron la promoción del sector forestal, pero ni una sola referencia al tema de los incendios.

“El problema es que los políticos no se lo creen porque están instalados en el cortoplacismo y la lucha contra el fuego requiere soluciones a largo plazo.”

En cuanto a los partidos minoritarios representados en el Congreso de los Diputados, ninguno, salvo Convergencia Democrática de Cataluña, dedicó literatura al tema de los incendios en sus programas. Este partido se limitó a publicar un único párrafo en el que hablaba de fortalecer los protocolos transfronterizos con Francia y España para colaborar en la extinción de incendios en los territorios limítrofes con Cataluña.

Para el editor de FuegoLab, el hecho de que los incendios sea un asunto marginal en el lenguaje político tiene que ver con tres razones fundamentales: el desconocimiento del mundo rural, una visión muy urbana de los partidos y la desconexión entre la clase política y los actores rurales –industriales, trabajadores del sector, ecologistas, ingenieros de montes, agentes medioambientales y propietarios. “Para el político de ciudad el sector forestal es un follón porque participan muchos actores a los que no entiende”, concluye Madrigal.

Incendios: arma arrojadiza en la política

Vanessa Molina, vicepresidenta de la Asociación Nacional de Bomberos Forestales, asegura que “los políticos no tienen ni idea de aplicar cambios a un modelo que no funciona, unos hacen oposición para criticar a los que gobiernan y los que gobiernan hablan para defender su gestión”.

Molina dice que los partidos usan a los colectivos de trabajadores del sector como arma arrojadiza contra sus opositores políticos. Bombera en Castilla-La Mancha, cuenta que los bomberos forestales son bien tratados por el ejecutivo socialista manchego. Sin embargo, apunta: “En Andalucía gobierna desde siempre el PSOE y quien lleva las propuestas de mis compañeros para mejorar sus situación laboral a las Cortes andaluzas es el PP, pero simplemente para hacer oposición, no porque les importe realmente el sector forestal”.

En épocas de crisis de incendios, se suceden las voces de los políticos de la oposición en la prensa y en las redes sociales criticando la gestión de los gobiernos de turno.

Así, por ejemplo, los representantes de Podemos lanzaron de forma recurrente el tuit anterior durante el verano de 2016 en cuya imagen hacían una triple propuesta de cambios legislativos.

Miguel Ángel Soto critica que PSOE y Podemos “enarbolen un par de banderas para hacer oposición”, pero que no tengan “una visión global”. El activista de Greenpeace agrega: “Lo fácil es decir que vas a cambiar algo, lo difícil es decir qué tipo de sector forestal quieres y qué líneas fuerza vas a desarrollar”.

En ese sentido, la responsable de Área de Medio Ambiente y Sostenibilidad de Podemos, Mari Carmen Romero, reconoce que tienen que coordinar diferentes sensibilidades en diversos territorios y puntualiza que a partir del año 2017 “podrán vertebrar un proyecto de mayor profundidad”. Destaca Romero que el pasado verano su área ya hizo lo que considera “una gran campaña de seguimiento de los incendios” a través de comunicados, la red de mensajería Telegram y Twitter.

“Es difícil entender que más de la mitad del territorio sea forestal, pero que no tenga peso en los presupuestos, ni en el lenguaje político, ni en los programas electorales.”

Por su lado, el fiscal de Medio Ambiente de Galicia, Álvaro García, asegura que no hay nada que haga más daño a la lucha contra los incendios forestales que su uso instrumental en el juego político. Dice que fue “un tema que cobró mucho interés en la campaña electoral gallega” de septiembre de 2016 “porque se venía de una crisis de 15 días de graves incendios”, pero los gobernantes gallegos no se plantean actualmente la pregunta clave: “Qué hacemos con nuestros pueblos y con nuestros espacios naturales”.

Sin plan para el sector forestal

Los expertos consultados piensan de forma unánime que detrás del grave problema que causan los incendios a la biodiversidad del territorio están el déficit de una visión a largo plazo de la clase política y su falta de voluntad para encontrar un consenso para fomentar una gestión forestal sostenible.

Miguel Ángel Soto critica esa falta de consenso porque “tiene paralizado un sector como el forestal”. Afirma el responsable de bosques de Greenpeace que es difícil entender que “más de la mitad del territorio sea forestal, pero que no tenga peso en los presupuestos, ni en el lenguaje político, ni en los programas electorales”.

María Teresa de Lara, portavoz del Grupo Popular de la Comisión de Medio Ambiente en el Congreso, defiende el trabajo del PP en relación al sector forestal y los incendios. Pero reconoce que “los montes no interesan mucho a los partidos”. Añade: “No puede ser que los montes españoles, que son la mitad del territorio nacional, sólo produzcan el uno por ciento del PIB. Si no cuidamos los montes y no son rentables, entonces se queman, es una pescadilla que se muerde la cola”.

Los últimos tres años han sido benignos para el monte español, ya que el promedio de incendios y superficie quemada ha disminuido respecto al periodo 2001-2013. Antes que analizarlo como una tendencia positiva, habrá que ver cómo evoluciona el fenómeno en los próximos años y si hay razones para la esperanza, ya que el problema de fondo sigue vigente, según afirma el fiscal de Medio Ambiente de Galicia: “Lo que no hay es un proyecto para el medio rural; en Galicia no lo hay, pero en España tampoco”.

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