En España, más de 200 municipios ardieron todos y cada uno de los años entre 2001 y 2015. De los seis en los que más hectáreas se quemaron en relación a su superficie, cinco se encuentran en el interior de Cantabria.

“Nadie te va a contar nada. No te van a decir que han hecho algo ilegal” cuenta Manuel, un ganadero jubilado del Valle del Pas. Los montes de Selaya, Vega de Pas, Los Tojos, Cabuérniga y Arreondo arden año tras año. Estos incendios, sin embargo, no son como los demás: ocurren en invierno, no se quema apenas arbolado y suelen estar causados por ganaderos de la zona para regenerar sus pastos.

Municipios cántabros que arden todos los años

Porcentaje de la superficie del municipio quemada por año entre 2001 y 2015

2

3

4

5

6

7

8

9%

Arredondo

Selaya

Cabuérniga

Vega de Pas

Los Tojos

Localizadas en el Valle del Pas, del Saja y del Asón, estas cinco localidades solo representan un 6% de la superficie total de la comunidad autónoma. Pero más de un tercio del territorio que se ha quemado en Cantabria entre 2001 y 2015 se encuentra dentro de sus dominios. “La cultura que tenemos aquí no es la de otros sitios. Aquí pegas fuego y todo el mundo pasa de ello”, continúa narrando Manuel. Mientras que a nivel nacional el número de incendios originados por la quema para regenerar pasto solo supone un 13% del total, en estos municipios el porcentaje se eleva al 88% (bien sea de manera intencionada o por accidente o negligencia). Cándido Manuel Cobo, alcalde de una de las localidades en cuestión, Selaya, explica que se trata de una tradición de más de doscientos años: “Es la manera habitual que tienen los ganaderos de renovar el pasto, a través de los incendios”. Aunque la quema de pasto para ganado sea una tradición en Cantabria, solo puede hacerse, de forma legal, con permiso del Gobierno autonómico.

Cualquier persona que pretenda hacer una quema sin este permiso es autor de un incendio forestal e incurre en un delito penal. Virginia Carracedo, investigadora en la Universidad de Cantabria, explica que, originalmente, los vecinos controlaban las quemas que realizaban, pero “las trabas que paulatinamente se les fueron poniendo para realizarlas, unido al endurecimiento de las penas -la reforma del Código Penal de 1995 implica que un incendio puede llegar a ser un delito-, se han traducido en quemas sin control y sin cuidado ninguno”.

Al contrario de la mayor parte de incendios en España, en esta zona de Cantabria se producen a finales de invierno: más de la mitad de incendios forestales han tenido lugar entre los meses de febrero y marzo. Las razones detrás de esta fecha son, por un lado, que es el periodo previo a la subida del ganado al monte para pastar; y, por otro, que las condiciones meteorológicas que se dan durante varios días en esta época (como el viento sur o situaciones de tiempo anticiclónico) son las que permiten secar el pasto para que sea propenso a arder, según explica en su tesis Carracedo.

Distribución temporal de los fuegos en Vega de Pas, Selaya, Arredondo, Cabuérniga y Los Tojos

Cada fuego está representado con un círculo cuyo tamaño equivale a su superficie quemada.
En naranja los fuegos originados por la quema para regenerar pastos y en gris el resto de fuegos

2001

2007

2015

Feb

Mar

Ene

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct

Nov

Dic

El 58% de los fuegos se producen
entre febrero y marzo

“Lógicamente estamos acostumbrados, aunque eso no quiere decir que no sea un problema, porque esas quemas afectan a montes, pero también pueden afectar a cabañas o construcciones”, explica el primer edil de Selaya. Uno de los incendios más mediáticos, originado por la quema para regeneración de pasto en la zona, fue el que amenazó al pequeño pueblo de Bárcena Mayor (Los Tojos) a finales de 2015 y con el que ardieron 278 hectáreas.

El conflicto por la gestión del monte

Hace ocho años, en el municipio de Vega de Pas, hubo un intento por juntar a ganaderos, vecinos y alcaldía para consensuar las quemas de pasto que se iban a realizar ese año, cuenta Juan Carlos García, primer edil de dicha localidad. Pero no salió bien; las autorizaciones de quema que da el Gobierno de Cantabria no llegaron a tiempo. “Tuve que pagar una multa que le pusieron a un vecino por no haber sacado permiso para quemar, la pagué yo de mi bolsillo personalmente”, explica el regidor. En Vega de Pas, entre 2001 y 2015, ardieron 12.792 hectáreas, y García reconoce que, tras ese intento fallido, “ya ni pido quemas controladas ni pido nada, que hagan lo que quieran, que vengan los de Santander a apagar [el fuego]”.

Ganado a las afueras de Selaya | María Álvarez del Vayo

El conflicto por las quemas parte de la falta de colaboración entre los diferentes agentes que se encargan de conservar el monte público de la región. “Es una especie de rebelión de la gente del pueblo con la administración”, explica Gapar Anabitarte, secretario general de la Unión de Ganaderos y Agricultores Montañeses (UGAM-COAM). Por un lado, está el Gobierno de Cantabria, gestor del monte, y, por otro, las juntas vecinales o ayuntamientos al que pertenecen los ganaderos, que son los propietarios del monte y quienes hacen uso del mismo. “Yo creo que las administraciones tendrían que sentarse juntas y que estuvieran los vecinos, como lo hice yo, pero no sirve de nada estar en un despacho y ver qué bonito es en el plano, hay que hablar con la gente, patear el monte y ver las necesidades de quienes viven en él”, cuenta el alcalde de Vega de Pas.

En 2016, se formó en Santander la Mesa del Fuego, una iniciativa informal del Gobierno de Cantabria que pretendía hacer lo que había intentado Juan Carlos García unos años antes, reunir a los diferentes actores para debatir la gestión de los montes. De aquí saldría el Plan Estratégico de Prevención y Lucha contra los incendios forestales (PEPLIF), que, entre muchas medidas, contempla quemas de pasto consensuadas. Pedro Aramburu, técnico de Montes en el Gobierno autonómico, explica: “como Gobierno estamos de acuerdo con las quemas planificadas. Nuestra idea es potenciarlas con un sistema seguro y cuando tengan un objetivo, lo que no puede ser es quemar por quemar.”

Falta de medios en prevención

El Equipo de prevención integral de incendios forestales (EPRIF) está en Cantabria de noviembre a mayo y solo actúa en la Comarca del Pas con dos ingenieros de montes y dos capataces. La prevención es limitada, ya que el resto del año solo se dispone de la guardería forestal y los técnicos de monte. Además, la extinción de los incendios resulta compleja debido a su simultaneidad: “Es habitual que entre el 80% y el 90% de los incendios y de la superficie quemada se produzcan en uno, dos o tres episodios de poco más de 15 días”, explica Carracedo. Y completa el técnico del Gobierno de Cantabria: “Es un problema de orden público porque no eres capaz siquiera de determinar cuál de los incendios es peligroso”.

Hasta que se ponga en marcha ese sistema seguro de quemas que contempla el PEPLIF, los propietarios tienen que pedir permiso a los gestores para hacer quemas de pasto, y no siempre lo hacen. Una de las razones que esgrimen los ganaderos es la pequeña ventana temporal que tienen para quemar porque necesitan tener la autorización de quema cuando las condiciones meteorológicas son las adecuadas. “Puedes pedir el permiso y puede llegarte tres meses después y ya no te vale, tiene que ser muy rápido porque los días para quemar son muy pocos”, explica Virginia Carracedo. No obstante, los tiempos de la administración central de Cantabria para tramitar la solicitud de quema “son ya más rápidos”, reconoce el primer edil de Vega de Pas.

Intervenciones EPRIF en Cantabria

Número de intervenciones entre 2003 y 2018

6

12

18

24

30

Ruente

Cabuérniga

Los Tojos

Vega de Pas

Luena

San Pedro
del Romeral

En esta labor de prevención a través de quemas controladas juega un papel muy importante, en la zona del Pas, el Equipo de prevención integral de incendios forestales (EPRIF), que anima a los ganaderos a solicitar las quemas y les ayudan en la supervisión o realización de las mismas. Este equipo estuvo en la zona de Cabuérniga y Los Tojos hasta el 2013; a partir de entonces se sitúan en la Comarca del Pas. San Pedro de Romeral es uno de los municipios con el que trabaja actualmente este equipo y donde, según Aramburu, “se ha reducido el problema de las quemas”. Desde 2013, con el comienzo del trabajo de los EPRIF en la zona, en San Pedro de Romeral se han realizado 29 actuaciones de quemas planificadas.

Sin embargo, el municipio colindante a este, Vega de Pas, donde el EPRIF no actúa, es “un punto negro”, según el técnico de montes. En el mismo periodo, este equipo solo ha llevado a cabo seis actuaciones de quemas planificadas, la última de ellas en 2014. El mismo alcalde de Vega de Pas reconoce la situación: “En San Pedro se ha hecho una buena gestión con los EPRIF, pero aquí no hay manera. Aunque también te digo, responsabilidad mía, ya no pido quemas controladas ni saco bandos para que la gente pida quemas controladas”. Algunas zonas del interior de Cantabria siguen ardiendo sin control: “Hay paisanos que han quemado toda la vida, siguen quemando y no lo entienden de otra forma”, explica Carracedo. En julio de 2018, la Mesa del Fuego dejó de ser un foro informal para tener su primera reunión como órgano consultivo en materia de incendios forestales en Cantabria.

Metodología

Los datos utilizados en este artículo proceden de la Estadística General de Incendios Forestales (EGIF), que elabora el Centro de Coordinación de la Información Nacional de Incendios Forestales (CCINIF).

A diferencia de nuestro Mapa de incendios forestales que muestra sólo los incendios que calcinaron 1 hectárea (Ha) o más (por limitaciones técnicas y de representación visual), en este artículos analizamos todos los incendios registrados en la EGIF (incluidos los menores de 1 Ha).

La superficie quemada en cada municipio se calcula a partir de los Datos particulares del monte o Parte de monte de los Partes de Incendios Forestales (tablas pdpm de la EGIF), de manera que contabilizamos toda la superficie quemada en cada municipio independientemente de donde se haya originado.

La superficie de cada municipio procede del Registro de Entidades Locales del Ministerio de Hacienda.

Puedes descargar las fuentes de datos usadas en formato .csv:

Los notebook utilizados para los gráficos del artículo están disponibles aquí.

No se especifica el apellido de Manuel ni el lugar de donde procede para evitar perjuicios por ser identificado.