El último Plan Pive, anunciado en el primero Consejo de Ministros del año, supone una inyección de 175 millones de euros en ayudas, hasta que duren, para incentivar la compra de vehículos. Su objetivo es doble: potenciar la renovación del parque automovilístico por uno más eficiente y ayudar al sector, uno de los más importantes de la industria española. La Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) ha sido la primera en felicitar al Gobierno, aplaudir la medida y sumarse a lanzar estimaciones sobre el beneficio que comportarán estas subvenciones.

La entidad, que engloba a las principales marcas, está presidida cada año y de forma rotatoria por el representante de uno de los fabricantes. En la actualidad, el encargado de desempeñar esa función es Rafael Prieto, consejero delegado de Peugeot España. El vicepresidente, en cambio, es un cargo más ejecutivo y menos simbólico, que puede ser externo a la industria automovilística y que, desde enero de 2012, desempeña Mario Armero en sustitución de Luis Valero, protagonista de esta historia.

Valero, director general de la ANFAC durante más de 15 años, es desde enero de 2012 Secretario General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, un alto cargo dentro del organigrama del Ministerio de Industria, Energía y Turismo muy vinculado a las políticas públicas sobre diferentes sectores industriales, entre ellos el automovilístico. De hecho, participó, junto al ministro Soria, en una reunión con su sucesor en la ANFAC el pasado mes de septiembre para analizar el estado del sector.

No es la primera vez que Valero ejerce un cargo público. Entre 1981 y 1984 fue Subdirector General de Transacciones Comerciales e Invisibles, vinculado al Ministerio de Economía y bajo los gobiernos de Leopoldo Calvo-Sotelo y Felipe González. Además, ha sido consejero de Santander Consumer Finance, la rama de productos financieros minoristas de la entidad, hasta el año 2010.

Incentivos para la compra de coches desde 1994

El Plan Pive 5, ahora anunciado, es el último de una larga serie de medidas para incentivar la adquisición de automóviles que los distintos gobiernos han ido aprobando desde 1994 vestidos con diferentes trajes y nomenclaturas.

  • El gobierno de Felipe González inauguró este tipo de ayudas en el 94 con el Plan Renove, que tuvo dos oleadas y que suponía ayudas de 100.000 pesetas (reducidas en la segunda tanda a 80.000) para aquellos que renovaran un vehículo con más de 10 años de antigüedad (7 en su segunda fase).
  • José María Aznar creó en 1997 la más duradera de estas ayudas, el Plan Prever, que se mantuvo durante los inicios del gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero y hasta 2007. Promovió una reducción de la cuota de matrícula de 80.000 pesetas del nuevo vehículo si se abandonaba el viejo con más de 10 años de antigüedad. Durante los diez años que duraron estas ayudas, el Estado gastó más de 1.745 millones de euros, según se pudo saber gracias a una pregunta parlamentaria de CiU. Pese a que su impulsor fue el gobierno del PP, los años en los que más presupuesto se destinó a esta partida fueron los del gobierno socialista, con un pico en 2005 de 225,7 millones de euros.
  • Una vez extinguido el Prever, el gobierno de Zapatero puso en marcha el Plan Vive, destinado a ofrecer préstamos ventajosos para la compra de un vehículo pero sin ayudas directas. En marcha desde 2008 hasta 2010, el Ministerio de Industria destinó 1.200 millones a esta financiación.
  • El Plan Pive (Programa de Incentivos al Vehículo Eficiente) se estrenó en septiembre de 2012 con una aportación inicial de 75 millones de euros. En abril de 2013 se puso en marcha el PIVE 2 (150 millones), en julio de ese mismo año el PIVE 3 (70 millones), en octubre el PIVE 4 (70 millones) y ahora, en enero de 2014, el PIVE 5 (175 millones de euros). Consiste en una aportación de 1.000 euros por parte de Industria y 1.000 del fabricante al comprador de un coche nuevo. En el caso de vehículos de más de cinco plazas para familias numerosas, la ayuda se incrementa en 500 euros más.

Los cinco planes aprobados por el gobierno de Rajoy desde el lanzamiento del primer PIVE en septiembre de 2012, con Valero ya en el cargo, suman una de las mayores aportaciones: 540 millones en total desde entonces. Justo después de que el plan de ayudas se pusiera en marcha, Valero fue cesado.