Cuatro años después del final de la Guerra Civil, ya instalados en pleno Franquismo, Agustín Muñoz Grandes -jefe de la División Azul, ministro del Ejército, vicepresidente del Gobierno y poseedor, además de varias distinciones falangistas, de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble otorgada por Hitler- presidía un acto de homenaje a los caídos -de su bando, claro- en el Colegio Nuestra Señora del Pilar. Era el 13 de junio de 1943 y su hijo, Agustín Muñoz-Grandes Galilea, era uno de los alumnos de la escuela, situada en pleno barrio de Salamanca de Madrid. 

En 1970, tras la muerte del teniente general, la viuda recibió una pensión excepcional de 135.000 pesetas anuales. El hijo, tras su paso por el Pilar (iba a clase con Rafael Ansón, hermano del fundador de La Razón), siguió la estela militar de la familia. Con éxito: ha sido jefe de las Fuerzas de Acción Rápidas (FAR), ayudante de campo del rey Juan Carlos, presidente de la Real Hermandad de Veteranos y miembro, desde 2010, de la Academia de Ciencias Morales y Políticas

Reconvertido a columnista, ha escrito varios artículos en ABC. En 2006 salió a la palestra a defender al general Mena, que había amenazado con una intervención del ejercito si el Estatut sobrepasaba los límites de la Constitución. En 2010, criticó en otro texto la Ley de Memoria Histórica del PSOE, basada, según su parecer, en una “obsesión por criminalizar una etapa de nuestra historia” y apuntando directamente a la entonces ministra de Defensa, Carme Chacón. Uno de los asuntos que más le escandalizaba de la norma era la retirada de símbolos franquistas. En el barrio de Carabanchel de Madrid hay un paseo que lleva el nombre de su padre

Eduardo González-Gallarza Morales, que accedió al cargo poco después de Muñoz-Grandes, es el actual presidente de la Real Hermandad de Veteranos. Hijo de Eduardo González Gallarza Iragorri, jefe del estado mayor del aire durante la dictadura, con los años consiguió ocupar el mismo puesto que su padre (entre 2001 y 2004). Y también fue al colegio del Pilar

Versos para el ‘Cara al sol’ y para Carlos de Borbón

El primer curso del colegio del Pilar de Madrid, aún en la calle Goya, se puso en marcha en 1907. Por eso, si vamos más atrás en el tiempo, no sólo encontraremos a los hijos de altos cargos de la dictadura, sino a los propios protagonistas de la historia del Franquismo. Es el caso de José Antonio Vaca de Osma, gobernador civil de Ávila y jefe provincial de Falange. Fallecido en 2012, fue enterrado con la bandera de España y un encendedor con el lema “La verdad os hará libres”, que preside la majestuosa entrada del centro escolar en Madrid y proviene de la Biblia: “Si os mantenéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8, 31-32).

También fue al Pilar Agustín de Foxá, escritor y diplomático de la dictadura, amigo de José Antonio Primo de Rivera y autor de algunos versos del Cara al sol, el himno de Falange. Mucho antes, en su época escolar, escribió sus primeros versos. Uno de ellos:

“Dios quiere que Carlitos

amable compañero

de nuestro colegio

se tenga que marchar;

como ha sido amigo

simpático y sincero

no nos ha de olvidar…”

Estaba dedicado a Carlos de Borbón y Orleans, tío del rey Juan Carlos, que también fue al Pilar. 

Este es el cuarto capítulo de una serie sobre los ilustres alumnos del Colegio de Nuestra Señora del Pilar y sus relaciones, que no son pocas. El primero, sobre los alumnos más destacados en lo político y lo económico, lo puedes leer aquí. El segundo, sobre los directores de la revista de alumnos que acabaron liderando los periódicos más importantes del país, aquí. El tercero, sobre la nutrida generacion de 1958, aquí. En breve, el último artículo de la serie y la recopilación de todos los pilaristas.