Una forma de medir parte de la movilidad de los españoles es seguir el rastro de los medicamentos que consumen. En abril de 2020, en pleno estado de alarma, las farmacias de Castilla-La Mancha dispensaron 226.000 medicinas a pacientes de otras comunidades autónomas, frente a las 64.000 del mismo mes en 2019. Y las de Castilla y León pasaron de 70.000 a 139.000 de un año para otro. Es decir, durante el mes posterior a la entrada en vigor del estado de alarma, el número de fármacos retirados en estas comunidades y recetados por los servicios de salud de otras autonomías se multiplicó por tres y por dos, respectivamente.

Las recetas interoperables de casi todas las CCAA crecieron durante el estado de alarma en Castilla y León y Castilla-La Mancha, aunque el mayor incremento venía de Madrid. Más de 197.000 de las 226.000 dispensaciones en Castilla-La Mancha el pasado abril fueron prescritas por el Servicio Madrileño de Salud, frente a las 42.000 de 2019, según datos obtenidos por Civio. En el caso de Castilla y León, el desplazamiento de madrileños queda aún más en evidencia si lo comparamos con el de los vascos. En abril de 2019, tanto vascos como madrileños recogieron alrededor de 24.000 en Castilla y León. Sin embargo, en 2020, los pacientes del Osakidetza, el servicio de salud vasco, retiraron una cifra ligeramente superior (28.000) mientras que los de la Comunidad de Madrid la triplicaron hasta llegar a las 85.000 dispensaciones.

Castilla-La Mancha

Nº de dispensaciones por CCAA prescriptora

Fuente: Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM)

Aunque es habitual que los residentes –o tratados– en Madrid sean los que más medicinas retiran en las farmacias de estas comunidades autónomas, gracias al sistema de recetas interoperables, el número total de dispensaciones creció un 366% de un año para otro en Castilla-La Mancha y un 240% en Castilla y León, algo muy por encima de lo común. Un ejemplo de los vínculos entre ambas comunidades: de los residentes en la Comunidad de Madrid nacidos en otras regiones de España, los de origen castellano y leonés y castellano-manchego son los más numerosos, de acuerdo con el padrón anual.

¿Por qué nos fijamos en los datos de abril (y no tanto en los de marzo)?

Madrid se incorporó al proyecto de recetas interoperables en marzo de 2019. En su primer mes, el número de dispensaciones en Castilla-La Mancha, por ejemplo, fue de 15.400 (frente a las 154.000 de este mes de marzo), pero el promedio en su primer año, sin tener en cuenta los meses de verano, fue muy superior, mayor a 60.000. Algo similar se aprecia en la tendencia de Castilla y León. Por eso, aunque entre marzo de un año y otro la cifra se multiplicó por 10, hemos decidido fijarnos en el mes de abril, mes completo de estado de alarma en 2020 y con el sistema de recetas interoperables ya instaurado de forma completa para los pacientes de Madrid en el año anterior.

En Castilla-La Mancha, a los recetados por Madrid les siguen, con mucha distancia, los pacientes tratados en el ámbito de la Agencia Valenciana de Salud y del Servicio Andaluz. Destacan también los residentes en Murcia quienes, pese a que no fueron los más frecuentes (1.804 dispensaciones), casi doblaron los registros del año anterior (946), lo que da una idea de la movilidad entre estas regiones.

Los murcianos también duplicaron los medicamentos retirados en Castilla y León aunque sus magnitudes (252 el pasado mes de abril) están lejos de las de los riojanos (doblaron de un año a otro hasta las 1.017) y, casualmente, castellano-manchegos (2.352 dispensaciones). Por su parte, las dos Castillas vieron como los catalanes, que suelen retirar un buen número de fármacos mediante recetas interoperables, fueron los únicos en reducir sus cifras en ambos territorios. Esto es, o quienes necesitan medicación no salieron de Cataluña o, si salieron, no fueron a las farmacias. El hecho es que las recetas firmadas por CatSalut y atendidas en Castilla-La Mancha y Castilla y León fueron las únicas en descender en los pasados meses de abril y mayo.

En Castilla-La Mancha, este elevado volumen de dispensaciones a pacientes de otras comunidades autónomas es propio de los meses de verano, cuando su población aumenta en un 70,5%, según una encuesta del Ministerio de Política Territorial recogida por Europa Press. De hecho, hasta ahora solo se habían superado las 200.000 dispensaciones mensuales en julio y agosto de 2019. Sin embargo, este efecto no se vio en Castilla y León: las 139.000 dispensaciones de abril, o las 124.000 de mayo no alcanzaron las cifras del verano, cercanas al medio millón en el pasado agosto.

Castilla y León

Nº de dispensaciones por CCAA prescriptora

Fuente: Consejería de Sanidad de Castilla y León

“El día que la Comunidad de Madrid decide cerrar los colegios, ese día nos mata”, manifestó Jesús Fernández, consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, en una entrevista doble junto a su colega Verónica Casado, consejera de Castilla y León en El Confidencial. “Pusieron el ventilador. Cerrar los colegios sin confinamiento era poner el ventilador. Y se fueron a sus segundas residencias y tuvimos drama en Soria y Segovia”, apostilló Verónica Casado. El 9 de marzo el Gobierno de Díaz Ayuso decretó –con efectos desde el día 11– el cierre escuelas infantiles, colegios y universidades. No fue hasta el fin de semana, el sábado 14, cuando se restringió la movilidad en todo el estado.

Baile de cifras

“En marzo del año pasado, tuvimos 15.000 recetas a madrileños. En este marzo, 200.000”, explicó el consejero castellano-manchego en su entrevista del 23 de mayo. Sin embargo, los datos que aportó entonces no coinciden con la información suministrada por el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, que cifra en 154.000 el número de dispensaciones a residentes de Madrid.

Aunque la movilidad ha jugado un papel clave en la propagación de la COVID-19, la dispersión del coronavirus desde Madrid hacia otras regiones pudo ocurrir durante los días previos al 9 de marzo. De hecho, una investigación preliminar apunta a los viajes, especialmente los realizados en fin de semana, de personas de otras comunidades que visitaban Madrid o de individuos que residían en Madrid y que volvían a sus ciudades de origen o visitaban otras provincias. En una semana como la de principios de marzo de 2020, según uno de los autores de la investigación, “visitan Soria unos 6.000 residentes de Madrid y en paralelo visitan Madrid unos 5.200 residentes de Soria, representando en relativo casi un 13% de su población”. Este tipo de movimientos pudieron contribuir a la expansión de la COVID-19. Y, de hecho, Soria es la provincia con un porcentaje mayor de personas que han desarrollado anticuerpos contra el virus. “Para que a partir del 9 de marzo empezáramos a ver la explosión de casos, el virus ya estaba circulando en Madrid y se estaba desplazando al resto de provincias como mínimo dos semanas antes”, explica el epidemiólogo Javier del Águila. Por tanto, la movilidad fue clave para que el coronavirus se propagara por otras regiones, aunque esa dispersión fuera anterior. Para del Águila, “hubiera sido mejor que Madrid coordinara un poquito mejor sus acciones, pero [el cierre de colegios] no fue el disparador de la epidemia”, informa Ángela Bernardo.

Por su parte, la Comunidad de Madrid, ante las preguntas de Civio, se ha referido de forma genérica a las declaraciones de su presidenta, sin concretar cuáles, para evitar explicar, entre otras cuestiones, si han elaborado un protocolo de actuación ante un rebrote de la pandemia y evitar repetir la misma situación. Unos días después de recibir nuestras preguntas, Ayuso planteó esta misma duda al Gobierno de España durante la última conferencia de presidentes autonómicos.

Con todo, no parece que el aumento de las recetas interoperables se justifique por un mayor consumo de medicamentos como consecuencia de la crisis sanitaria y sí por la movilidad entre regiones. Si nos fijamos en la foto general, en los datos de todas las recetas –sea cual sea el origen del paciente–, el número de envases facturados al sistema nacional de salud en toda España decreció ligeramente en abril respecto al año anterior, un 0,79%, según Sanidad. Aunque si nos detenemos en los datos de cada comunidad autónoma, en Castilla-La Mancha fue donde más se incrementaron, un 8,36%.