El BOE de hoy recoge tres convenios de colaboración firmados por la Embajada de España en Bruselas para patrocinar la celebración de la Fiesta Nacional, el próximo 12 de octubre, en la capital belga. Indra aportará 5.000 euros; la Cámara de Comercio, 3.500; y el Banco Santander, 3.000.

Esas cantidades son suficientes para que sus respectivos logotipos aparezcan en la comunicación del evento, puedan colocar un roller con su marca, tengan entradas de cortesía y se les agradezca su aportación al inicio de la celebración.

Además, podrán deducir entre un 35 y un 40% de lo aportado de su impuesto de sociedades, como suele ocurrir con este tipo de mecenazgo de actividades públicas.

Estos tres son solo un ejemplo de los convenios destinados al patrocinio de eventos que se suelen firmar entre administraciones y compañías. En abril, con el anterior Gobierno, el Instituto Cervantes llegó a un acuerdo similar para que Repsol colaborara en los eventos culturales de la sede de Argel durante todo 2018. Su precio: 15.000 euros. A cambio, el logo de la compañía aparece en la agenda y en las comunicaciones de todas las actividades.

En ocasiones, no hay dinero de por medio, pero sí el uso comercial de espacios públicos para campañas publicitarias de empresas. Es lo que pasó en el convenio firmado en mayo, entre Ikea y el Museo del Romanticismo, dependiente del Ministerio de Cultura. Para celebrar el Día de los Museos, Ikea colocó sus muebles entre las joyas de la colección, una actividad en línea con su campaña publicitaria por entonces (anuncios en los que familias ricas no distinguían los de Ikea del resto de sus carísimos muebles).

La compañía sueca no pagó ni un euro al museo por este uso de sus espacios para la campaña. Eso sí, al menos cedió los muebles y se hizo cargo del márketing de la actividad y de los flyers que se repartían para invitar al visitantes a encontrar, entre las joyas del romanticismo, el mueble montado con llave allen.

Buenos días.