Las rentas mínimas europeas se quedan cortas: ninguna saca de la pobreza a una persona sola
Solo Dinamarca o Luxemburgo tienen rentas mínimas por encima del umbral de pobreza, pero para parejas o familias con hijos. En España, el Ingreso Mínimo Vital se queda por debajo en los tres tipos de hogar.
“Aquí la cuestión es adaptarse. Una persona se acostumbra a vivir con poquito”, narra Ana Hernández. Vive sola en La Palma, en lo que un día fue el lavadero de la casa de sus padres y que ha ido reformando con sus propias manos. Cuenta que, desde hace un tiempo, cobra unos 700 euros al mes: una parte procede del Ingreso Mínimo Vital (IMV) y el resto lo completa la Renta Canaria de Ciudadanía (RAI). Desde la pandemia, ha encadenado temporadas trabajando como limpiadora con otras en las que, como dice ella, se ha quedado a “cero euros” y ha tenido que recurrir al IMV.
Si Ana hubiera vivido en Francia, habría podido acceder a una prestación similar, pero en su versión francesa: el Revenu de Solidarité Active (RSA). Le habría pasado exactamente lo mismo en Irlanda, pero con el Supplementary Welfare Allowance (SWA) o, en Bélgica, con el Revenu d’Intégration.
Con nombres, cuantías y requisitos diferentes, la mayoría de países europeos cuentan con algún tipo de renta mínima, como el IMV. Prestaciones que buscan dar “un suelo” de ingresos que permita a las personas salir de la inestabilidad y del estrés diario de no saber si podrán pagar el pan, la luz o el agua. “Lo que se pretende es un sistema de renta mínima que permita a la persona vivir una vida digna”, desarrolla Helder Ferreira, responsable de Asuntos Europeos y Alianzas de EAPN-ES, una red europea de organizaciones sociales que trabajan contra la pobreza y la exclusión social.
Aunque el trasfondo es el mismo, cada país ha construido su renta mínima a su manera: cambian las cantidades, quién puede recibirlas y bajo qué condiciones. Por ejemplo, la edad mínima para acceder: en España hay que tener al menos 23 años para solicitar el IMV y en Francia 25 para obtener el RSA, mientras que en la gran mayoría de países se puede acceder desde los 18. También cambia el tiempo de residencia exigido: España obliga a tener un año de residencia, Italia o Francia piden cinco y Dinamarca, nueve.
Lo que sí tienen en común la mayoría es que no funcionan como una cantidad fija por persona, sino por hogar. Por norma general, se establecen cuantías según la unidad de convivencia: no recibirá lo mismo una persona que vive sola, como Ana, que una pareja o una familia con dos bocas más que alimentar. Y es justo ahí, en las sumas, donde los países vuelven a diferenciarse.
Rentas mínimas europeas
Para poder comparar sistemas que utilizan reglas diferentes, hemos calculado cuánto podría recibir un hogar en tres situaciones: una persona que vive sola, una pareja sin hijos y una pareja con dos hijos. Las cuantías proceden de MISSOC y corresponden a las vigentes a 1 de enero de 2026. Para compararlas con el umbral de pobreza de cada país, hemos utilizado datos de Eurostat. Este umbral se sitúa en el 60% de la renta mediana. Puedes consultar todos los detalles sobre los cálculos y las fuentes en la metodología.
Para una persona que vive sola, la cuantía máxima apenas rebasa los 200 euros mensuales en Portugal o Grecia. En Alemania supera los 500 y en Francia ronda los 600, mientras que en España alcanza los 733 euros. En Bélgica, Países Bajos o Luxemburgo, la ayuda excede con creces los 1.000 euros. Si en el hogar hay dos adultos y dos menores, la horquilla se amplía todavía más: los montos pueden llegar hasta los 4.000 euros mensuales, aunque en la mayoría de países se quedan cerca de los 1.000.
En realidad, las cifras en sí dicen poco por sí solas: no es lo mismo recibir 50 euros en Chipre que en Dinamarca. Para saber hasta dónde llega realmente cada prestación hay que ponerla en relación con el nivel de renta y el coste de vida de cada país. Aquí es donde se repite una paradoja en casi todos los sistemas: las ayudas no alcanzan el umbral nacional de riesgo de pobreza; es decir, por sí solas no proporcionan los ingresos suficientes para situar a sus beneficiarios por encima de la línea que se utiliza para medir quién está en riesgo de pobreza. De hecho, en casos como Estonia, Letonia o Croacia, la prestación para una persona sola ni siquiera alcanza el umbral de pobreza severa, que mide casos aún más graves.
“Aunque en los últimos años se ha observado una estabilidad generalizada en prácticamente todos los Estados miembros, las ayudas económicas no son suficientes para sacar a las personas de la pobreza”, cita la Comisión Europea en un documento de 2025 sobre las rentas mínimas. En sus recomendaciones, anima a los países a equiparar la cuantía con el umbral de pobreza o con “el valor monetario de los bienes y servicios necesarios, incluidos una alimentación adecuada, la vivienda, la atención sanitaria y los servicios esenciales, de acuerdo con las definiciones nacionales”. Cáritas Europa, por su parte, defiende que los programas de rentas mínimas “deberían alcanzar al menos el 75% del umbral nacional de pobreza para todos los tipos de hogar”.
“Es imposible que baje muchísimo la tasa de pobreza con estas cuantías”, detalla el sociólogo José Antonio Noguera sobre el caso de España. Pero eso no significa que la prestación no tenga su efecto. Si el umbral está en 900 euros, ejemplifica, una persona con 600 seguirá contando como pobre aunque una ayuda eleve sus ingresos hasta los 899. La diferencia es que antes le faltaban 300 euros para alcanzar el umbral y ahora solo uno. Esa intensidad de la pobreza “sí que se ha reducido bastante como consecuencia del IMV, y también de otras rentas mínimas autonómicas”.
En 2024, los últimos datos proporcionados por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), el organismo español encargado de evaluar el IMV, muestran que la prestación redujo esa intensidad de la pobreza en un 30,3%, mientras que su capacidad para aupar a las personas por encima de la línea que marca quién está en riesgo de pobreza fue mucho menor: un 9,5%.
Para que estas rentas mínimas funcionen es importante que quienes puedan acceder a ellas lo consigan. La cuestión no es solo que el IMV permita que relativamente pocas personas crucen esa línea que separa estadísticamente a quienes están dentro y fuera de la pobreza, sino que un gran número de hogares que podrían recibirlo ni siquiera acceden a la prestación. Desde la AIReF recalcan que está “aproximadamente al 50% de su capacidad”, lo que significa que podría llegar a casi el doble de población de la que alcanza actualmente.
Incluso si llegara a todos los hogares que tienen derecho a recibirlo, el IMV no podría cubrir por sí solo todas sus necesidades. Esto también ocurre en otros países. Los expertos inciden en la importancia de hacerlo a través de distintas políticas, sin hacer recaer todo el peso sobre estas prestaciones. Como detalla Ferreira, las rentas mínimas funcionan como “un punto de partida” que debe coordinarse con otras prestaciones y apoyos específicos en ámbitos como la vivienda, la salud, la educación o la justicia. Una idea que comparte Noguera, quien defiende que “no se puede luchar contra la pobreza solo con una política”.
Europa, ante el desafío de una renta mínima común
En 2023, ya con Giorgia Meloni al frente del Gobierno, Italia reformó su sistema de renta mínima: el Reddito di Cittadinanza (RdC) fue sustituido por el Assegno di Inclusione (AdI) y el Supporto per la Formazione e il Lavoro (SFL). La reforma redujo notablemente el número de familias que podían acceder a estas ayudas. El AdI quedó reservado a hogares con al menos un menor, una persona con discapacidad o un miembro mayor de 60 años. Las personas en edad de trabajar que no cumplen estos requisitos pueden acceder al SFL, una ayuda de 500 euros mensuales que se puede recibir durante un máximo de 12 meses, muy similar a nuestro subsidio por desempleo.
Cáritas Italia señaló en un informe que la reforma redujo el número de hogares beneficiarios, que pasó de 1,4 millones entre abril de 2021 y enero de 2022 a unos 650.000 en 2024, con un ligero aumento en 2025. La organización critica que el nuevo sistema “reduce significativamente el número de beneficiarios, excluye a una parte importante de las familias en situación de pobreza extrema y supone cuantías medias más bajas para muchos hogares, con la excepción de aquellos con miembros con discapacidad”.
Con el objetivo de evitar estos pasos hacia atrás en la lucha contra la pobreza, asociaciones a nivel europeo llevan años reclamando unos mínimos en los programas de rentas mínimas extrapolables a todos los países de la Unión Europea. María Segurado, abogada en ejercicio y miembro del equipo de orientación jurídica e incidencia política de Cáritas Española, plantea como horizonte llegar a “una renta mínima promovida por la UE”.
En la misma línea, EAPN Europa lleva años reclamando una directiva que establezca unos criterios comunes para todos los Estados miembros. En 2023, la Unión Europea ya realizó una serie de recomendaciones, señalando aspectos que los países deberían mejorar, pero no les obligaba a hacerlo. “La recomendación pone el dedo en la herida sobre lo que es necesario”, matiza Ferreira, pero su alcance termina prácticamente ahí. Por eso, EAPN reclama avanzar hacia una directiva que tenga más fuerza y permita dar “un paso más para poner el foco en que estos sistemas son necesarios y tienen que seguir mejorando y ampliándose”.
Lo ideal, sugiere Ferreira, sería que nadie tuviera que necesitarlas, que el resto del sistema de protección social fuera suficiente. Pero, mientras no sea así, insiste en que estas rentas cumplen una función necesaria. Y no solo para quienes llevan toda la vida con muy pocos recursos. “Simplemente no tenemos conciencia de que, de repente, podemos estar nosotros en esta situación”, concluye.
Metodología
Para esta investigación hemos construido una base de datos propia con las cuantías de las rentas mínimas garantizadas de los países europeos. La principal fuente utilizada es MISSOC (Mutual Information System on Social Protection), el sistema de información de la Comisión Europea que recopila y compara los sistemas de protección social. Hemos utilizado su actualización a 1 de julio de 2026, que corresponde a las cuantías que estaban vigentes al 1 de enero de 2026.
Además de los datos de MISSOC, hemos contrastado las cuantías con las fuentes oficiales nacionales siempre que estaban disponibles. Cuando la cantidad publicada por la administración competente no coincidía con la del MISSOC, hemos utilizado la cifra del país actualizada a enero de 2026. Estas excepciones y las particularidades de cada sistema se detallan de forma individual en las notas metodológicas de cada país.
Para poder comparar sistemas que utilizan reglas diferentes, hemos calculado cuánto podría recibir un hogar en tres situaciones: una persona que vive sola, una pareja sin hijos y una pareja con dos hijos. En este último caso, hemos fijado las edades de los menores en 4 y 8 años, ya que en algunos países la cuantía depende de la edad.
Cuando el sistema no establece una cuantía específica para una pareja y la prestación se calcula de forma individual, hemos estimado la cantidad correspondiente multiplicando por dos la cantidad correspondiente a una persona. En todos los casos, las cifras recogidas corresponden a las cuantías máximas que puede recibir cada tipo de hogar y se expresan en euros al mes.
También se han utilizado los datos que señalan el umbral de la pobreza obtenidos del Eurostat que es la oficina estadística de la Unión Europea (UE). El umbral de pobreza está situado en el 60% de la renta mediana de cada país, expresado en euros y para tres tipos de hogares: una persona, una pareja y una familia con hijos menores de 14 años. Además, se ha calculado el umbral de pobreza situado en el 40% de la renta mediana, que llamamos “pobreza severa” como hace en sus informes EAPN y Cáritas. Eurostat ofrece estas cuantías en términos anuales, y en euros, por lo que se han dividido entre 12 para obtener su equivalente mensual.
La visualización se ha desarrollado con Svelte.js y D3.js. Puedes acceder al repositorio público aquí.
De acuerdo a nuestro código ético sobre Inteligencia Artificial (IA), hemos utilizado Claude Code como asistente de código para ayudarnos en tareas de programación. También como herramienta de apoyo para traducir las páginas web oficiales consultadas y localizar algunas de las fuentes nacionales utilizadas para contrastar los datos.
Metodología por país:
- Alemania: información proveniente del MISSOC y de la página oficial alemana. Utilizamos los datos relativos a enero de 2026 y anteriores al cambio introducido en julio de 2026. Pueden aplicarse otros beneficios a la vivienda o de calefacción.
- Austria: los datos vienen del MISSOC y corresponden a la región de Estiria para enero de 2026. Hay que tener en cuenta que el 29 de enero de 2026, Estiria cambió la cuota de referencia de 1.229,89 euros a 1.168,40. Este cambió se introdujo en febrero, por lo que la cifra utilizada en este artículo es la que era aplicable en enero.
- Bélgica: las cifras vienen del MISSOC. Para las relativas a una pareja, hemos calculado el dato multiplicando por dos el establecido para una persona, por lo que la cifra es 1.787,30 euros al mes. Para una familia, el MISSOC no deja claro cuál sería el monto, y tampoco hemos podido extraerlo de la página nacional sobre esta ayuda.
- Bulgaria: hemos obtenido los datos del MISSOC y también de la página oficial nacional. En relación a las cifras para una familia, la edad de los hijos no afecta al monto total. No obstante, esta suma puede reducirse si los hijos no van al colegio de forma regular o no pasan los chequeos médicos necesarios y las vacunas obligatoria, entre otros requisitos.
- Chipre: los datos provienen del MISSOC y de la página oficial nacional sin que haya cambio en las cifras entre 2025 y 2026.
- Croacia: las cifras vienen del MISSOC. Para una persona, se ha calculado el 100% del monto base y para una pareja, el 70% del monto por persona. Estas cifras pueden aumentar si la persona beneficiaria sufre una discapacidad o si es mayor. Las cifras han sido comprobadas también en la página oficial del país.
- Dinamarca: las cifras vienen del MISSOC. Para una pareja, el MISSOC no lo especifica, por lo que hemos sumado los montos que recibirían dos personas de forma individual. Para una familia, se incluye los suplementos por hijos. La conversión a euros es la realizada directamente por el MISSOC. Estos datos se han comprobado también en la página oficial nacional sobre el tema.
- Eslovenia: cifras provenientes del MISSOC para enero de 2026. Los montos se incrementaron en marzo de 2026.
- Eslovaquia: aunque el MISSOC señala unas cifras concretas para renta mínima, hemos decidido no incluir las cifras en el artículo por las dificultades metodológicas para calcular los componentes del beneficio.
- España: de acuerdo con el MISSOC y la página oficial de la seguridad social. El beneficio por hijo (CAPI) no está incluido en las cifras del artículo.
- Estonia: hemos obtenido los datos del MISSOC y los hemos comprobado en la página oficial nacional. El monto total también depende de otros costos subvencionables de vivienda.
- Finlandia: las cifras vienen del MISSOC. Otras ayudas a la vivienda o a la sanidad pueden incrementar la cifra final. Los datos han sito comprobados también en la página oficial del país.
- Francia: hemos obtenido los datos del MISSOC y de documentación oficial. Para conseguir el montante de enero de 2026, nos hemos fijado en este documento, que contiene las diferentes cifras del RSA aplicables entre abril de 2025 y marzo de 2026. En abril de 2026 hubo un incremento del beneficio que hemos dejado fuera para que la comparación entre países fuera para la misma fecha.
- Grecia: : las cifras vienen del MISSOC. No han cambiado las cifras desde 2025, de acuerdo con la página oficial griega.
- Hungría: el programa de rentas mínimas se compone de varios beneficios con diversos requisitos, por lo que no hemos podido extraer una cifra ni de MISSOC ni de páginas oficiales húngaras.
- Irlanda: según MISSOC y la página oficial irlandesa para ciudadanos, el Supplementary Welfare Allowance (SWA) está calculado semanalmente, por lo que lo hemos convertido en mensual. Para las personas de entre 18 y 24 años esta cifra es menor. La cifra puede aumentar con beneficios adicionales como bonus en Navidades o para la vuelta al colegio.
- Italia: las cifras se refieren al Assegno di Inclusione (ADI) para parejas y familias siempre que cumplan los requisitos (uno de los miembros con discapacidad, que sea un menor o que sea una persona mayor de 65 años). Para personas solas se utiliza el Supporto per la Formazione e il Lavoro (SFL) que está limitado en tiempo y condicionado a la participación del beneficiario en ciertas actividades para conseguir empleo.
- Letonia: según el MISSOC y la página oficial del país. Al beneficio se le restan los ingresos de la unidad familiar, por lo que se trata de una cifra máxima.
- Lituania: de acuerdo con el MISSOC y la página oficial lituana. La cifra para las familias con dos hijos varía un poco entre las dos fuentes, por lo que la que se muestra en el texto y el gráfico es la de la página oficial.
- Luxemburgo: hemos utilizado las cifras señaladas en la página oficial del país que estaban en vigor entre el 1 de mayo de 2025 y junio de 2026, cuando hubo un incremento. El crédito de 90 euros mensuales por adulto no está incluido.
- Malta: de acuerdo con el MISSOC y la página oficial nacional. Hay una pequeña variación en la cifra para una familia con dos hijos: el MISSOC habla de 731 euros y la página oficial habla de 730,50 euros. Los bonus del gobierno no están incluidos en los montos.
- Países Bajos: de acuerdo con MISSOC y la página oficial, la cifra máxima de renta mínima a principios de 2026 fue 1.401,50 euros para una persona y 2.002 euros para una pareja, con o sin hijos. Los beneficios familiares se cobran de forma separada, por lo que no los incluimos en el artículo.
- Polonia: hemos dejado el programa de rentas mínimas del país fuera del artículo por las diferentes ayudas y requisitos que aplican, según el MISSOC, y que no son realmente comparables con el resto de países.
- Portugal: las cifras para el país del MISSOC no están actualizadas a enero de 2026, por lo que hemos cogido el dato de la página oficial, que sí aplica para el 1 de enero de 2026. Sí hemos utilizado las escalas de MISSOC para calcular los montos según el tipo de unidad familiar: 100% para el solicitante, 70% para cualquier otro adulto y 50% para cada menor.
- República Checa: hemos obtenido los datos del MISSOC y la página oficial del país. Para una persona desempleada la ayuda puede reducirse pasado los seis meses. La conversión a euros es la realizada directamente por el MISSOC.
- Rumanía: hemos excluido las cifras relativas a las rentas mínimas del país por diferencia metodológicas entre el MISSOC y la página oficial.
- Suecia: las cifras provienen del MISSOC para personas solas y para familias con hijos y de la página oficial sueca para los beneficiarios que son una pareja sin hijos.
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