Los incendios forestales han asolado varias regiones del país durante este pasado mes de julio. Entre ellos, el que parece ser el más grande del que existen registros, el iniciado en Ávila. Antes de llegar a este incendio, Castilla y León ya había activado su protocolo de simultaneidad por sufrir tres incendios forestales activos en Salamanca, Segovia y Guadalajara. A principios de mes, también lo había hecho Cataluña, activando el centro de mando unificado por tres fuegos a la vez. Conocemos lo que ocurre cuando hay que extinguir un incendio forestal, pero ¿qué pasa cuando se unen varios incendios simultáneos en un mismo territorio?

Los datos oficiales de incendios forestales que abarcan el periodo entre 1992 y 2022 señalan episodios de días o semanas en los que los equipos de extinción de las comunidades autónomas tuvieron muchos frentes que apagar a la vez. Si solo tenemos en cuenta el número de incendios forestales o conatos (incendios de menos de 1 hectárea) y dejamos a un lado la extensión de los mismos, el peor día con registros a nivel provincial fue el 30 de agosto de 1995. Solo en A Coruña hubo 199 incendios o conatos activos a la vez durante ese día. Si hablamos de comunidades autónomas, la peor jornada fue el 3 de septiembre de ese mismo año, cuando Galicia sufrió a la vez más de 470 incendios forestales o conatos.

“Hay días puntuales con multitud de pequeños conatos en los que actuamos con celeridad y eficacia. Pero algunos puntuales crecen en dimensión y fuerzan a absorber gran cantidad de recursos y concentración de esfuerzos”, cuenta Xan Lois Cabreira, bombero forestal en Galicia, y explica: “En estas situaciones el servicio cruza los dedos y desatiende los distritos con retenes al mínimo. Si es necesario, se traen de otros distritos a contener estas primeras mínimas incidencias mientras el grueso va a contener el de mayor de dimensión”.

La simultaneidad de cientos de incendios no es algo único de Galicia. Asturias es otra región que lo sufre año tras año. Esta comunidad tiene también registros altísimos de incendios forestales simultáneos. Destacan dos días: el 2 y 3 de febrero de 2002. En las 24 horas que ocuparon la primera fecha, hubo en Asturias más de 193 incendios forestales o conatos activos. El siguiente día seguían activos 98, pero se le sumaron otros tantos nuevos, hasta alcanzar los 195 registrados.

Esta situación es una de las principales que han llevado al gobierno autonómico a contratar a empresas externas para que sirvan como refuerzo en prevención y extinción en momentos puntuales. “Tanto en caso de simultaneidad, como en caso de grandes incendios forestales, se hacen insuficientes los dispositivos programados por el servicio, incluyendo los operativos extraordinarios que se establecen con motivo de la activación del plan especial de emergencia por incendios forestales”, cuenta la justificación del contrato. El dispositivo extraordinario -y que llega a ser insuficiente en algunos momentos- del que dispone el Servicio de Emergencias de Asturias (SEPA) sin los añadidos por este contrato congrega 125 profesionales, según explica el mismo documento.

Si miramos los peores 100 días en simultaneidad en los datos oficiales, la mayoría se dieron en la comunidad autónoma de Galicia. 38 fueron en Ourense, y otros 25 días en la provincia de A Coruña, incluyendo el récord de ese 30 de agosto de 1995 con 199 incendios.

Con datos más recientes, hay otras fechas destacables: el 11 de marzo de 2017, sábado, estaban activos 149 incendios forestales o conatos en Asturias en un solo día. Esta comunidad, entre 2015 y 2022, registró seis días con más de 100 incendios cada uno. Los más recientes de estas características fueron el 3 y 4 de marzo de 2019, con 135 y 144 incendios. En el último año con datos, 2022, Asturias bajó su máximo a 88 fuegos activos en un día.

Cuando uno de ellos termina siendo gran incendio forestal

Si tenemos en cuenta la superficie que terminan arrasando algunos de estos incendios simultáneos, muchos entran en la categoría de gran incendio forestal (GIF) al superar las más de 500 hectáreas. El verano de 2022 fue especialmente difícil. Zamora, por ejemplo, tuvo durante más de dos semanas de julio de ese año hasta seis incendios forestales a la vez que terminaron siendo de gran envergadura. Uno de ellos, el que se originó en Losacio, quemó más de 23.000 hectáreas. En Ourense, en ese mismo mes de julio, hubo días con varios incendios a la vez como consecuencia de rayos. Dos de los más grandes fueron el originado en Carballeda de Valdeorras el día 14, que quemó casi 13.000 hectáreas y tardó 13 días en ser extinguido, y al día siguiente, el de Vilariño de Conso, que arrasó durante 14 días unas 7.000 hectáreas.

Agosto en Galicia, marzo en Asturias

“La estadística pone de manifiesto que la simultaneidad de incendios forestales es un fenómeno recurrente en España y no exclusivo de los meses habituales de máximo riesgo”, explica un documento resultado del tercer intercambio de expertos en incendios forestales realizado en 2022 y que versaba sobre este tema. Los datos históricos del Ministerio apuntan a esos patrones: la temporada en la que más incendios activos hay de forma simultánea depende de la zona de la península y no siempre es en verano. En Asturias, por ejemplo, ocurre sobre todo entre febrero y abril. “Si bien el patrón temporal de incendios forestales en el territorio del Principado de Asturias indica que estos se manifiestan con mayor frecuencia a finales de invierno e inicio de primavera (marzo suele ser el mes con mayor número de incendios), se han producido situaciones muy complicadas en otros momentos del año”, relata la documentación del contrato de refuerzos de la comunidad autónoma.

El mismo patrón sigue Cantabria, con incendios simultáneos especialmente en los meses de febrero y marzo. Durante 2021, el último año con datos oficiales para la comunidad autónoma, se marcó el récord: el 20 y 21 de febrero. En cada uno de esos días había, en la región, 106 y 99 incendios forestales o conatos activos respectivamente.

Otras regiones como Castilla y León o Galicia sufren la simultaneidad de incendios tanto en la época de final de invierno como en los meses de verano. La primera vive algunos días de marzo con varios incendios activos a la vez, pero mantiene muy marcada la peligrosidad en agosto y septiembre. En Galicia ocurre lo mismo aunque, desde 2010, la simultaneidad de incendios activos ha estado mucho más centrada en los meses de agosto, septiembre e, incluso, octubre. Y ha sido, por lo general, mucho menor que lo era a finales del siglo pasado. Adrián Regos, investigador postdoctoral en la Misión Bioloxica de Galicia (CSIC), explica lo que ocurre en esta comunidad: “Hay un número muy elevado y miles de incendios, entonces es fácil que ocurra esa simultaneidad” y añade: “Es habitual que vaya a pasar, no va a haber un gran incendio, pero habrá varios porque se están dando la ventana de condiciones meteorológicas y de sequía que favorece que ocurra”.

El origen de estos incendios, sea en la estación que sea, también se recoge en los datos en muchas ocasiones. Sabemos que el día con más incendios activos en una sola provincia, ese 30 de agosto del 95 en A Coruña, 186 de los 199 incendios fueron intencionados, pero se desconoce la motivación detrás de ellos. Cuando esta motivación sí está recogida en los datos oficiales, como ocurre en 98 de los 139 incendios o conatos que se produjeron en Asturias en marzo de 2010, las prácticas tradicionales para ganadería o agricultura son la causa.

Otros comienzan por fenómenos meteorológicos como tormentas. Cuenta un episodio reciente Cabreira: “Este pasado fin de semana [refiriéndose al 11 y 12 de julio], en Vimianzo y Laxe se fusionaron dos incendios con 240 hectáreas y en el otro extremo, en Ribas de Sil, hubo otro de 160. Ambos provocados la misma noche del sábado por rayos y acompañados por montones de pequeños focos producidos por la misma razón, que se extinguieron rápido”. Y resume: “Empiezan a ser muy generalizadas las tormentas secas y la generación de incendios”. A finales de julio de 2022, hubo 31 incendios forestales activos en un mismo día en Lugo, 25 de ellos originados por rayos.

La extinción

Cuenta Xan Lois que hay jornadas que ya comienzan con mal augurio: “Dependiendo del día, pero ya escuchas por emisoras o grupos de Whatsapp que la cosa no pinta bien. Y comienzan a requerir la presencia de un agente, una brigada, una motobomba…”, y añade: “Ahí comienza un baile donde algunas veces estás en el incendio hasta su extinción o llegada del relevo por fin de jornada, o te desvían si lo consideran a otro incendio, y al llegar o antes de llegar ese otro te mandan a otro diferente”.

En el documento resultante del tercer simposio jornadas de expertos en incendios forestales ya se explicaba que esta casuística de atacar varios incendios a la vez era todo un reto para los servicios de extinción: “Aunque no haya una definición única, sí que los organismos tienen detectados una serie de síntomas que, en función de sus peculiaridades meteorológicas, topográficas, demográficas y del propio dispositivo, alertan de la posibilidad de esta simultaneidad y el consecuentemente posible colapso del dispositivo”. Además, se exponía cómo esta simultaneidad podía afectar directamente tanto a las decisiones que se toman en el centro de coordinación bajo tanta presión como al personal de extinción que tiene que enfrentarse a tensión, cansancio, bloqueo, trabajos rápidos, dejar sectores del incendio sin atender temporalmente o, incluso, mayor probabilidad de accidentes en los múltiples desplazamientos entre incendios.

En todo este proceso, no obstante, las variables que se tienen en cuenta a la hora de realizar labores de extinción en varios incendios activos a la vez están claras, según cuenta el bombero forestal gallego. Lo primero son las vidas humanas en situaciones de riesgo potencial “y es ahí donde se canalizan los esfuerzos. Personas, bienes y masas arboladas son secuencia ordenada de prioridad”.

Para calcular el número de incendios producidos cada día en cada provincia hemos partido de los partes de incendios publicados en la Estadística General de Incendios Forestales (EGIF). Hemos seleccionado todos los incendios (>=1 ha) y conatos (<1ha) empezando en la década de los 90 porque la recogida de datos de conatos previa a esta década no era completa. En el dosier de incendios de esta década avisa de esta mejora de los datos: “Mejora del sistema de recogida de datos. En la actualidad prácticamente todos los incendios, por pequeños que sean, son recogidos en la estadística oficial, mientras que al principio de la década algunos conatos escapaban a la contabilidad administrativa”. Empezamos en 1992 para tener, al menos, 30 años de análisis.

Para calcular el número de incendios activos en cada provincia cada día del año partimos de la Estadística General de Incendios Forestales (EGIF) y tomamos para cada incendio registrado su día de detección y su día de extinción y consideramos que el incendio estuvo activo todos los días comprendidos entre ambos. Así, si un incendio que se detecta y se extingue el mismo día cuenta un solo día, y uno que dura dos semanas cuenta en sus catorce días. Si el parte no recoge fecha de extinción, se le asigna un único día de actividad, y en los casos anómalos en los que la extinción es anterior a la detección se fuerza también a un solo día. Después expandimos cada incendio a todos sus días activos y contamos cuántos coinciden en cada fecha del calendario para cada provincia.

Para estos cálculos se ha usado el lenguaje de programación R, y todas las visualizaciones han sido desarrolladas con Svelte.js y D3.js. Puedes acceder al repositorio público aquí y a los datos en formato reutilizable aquí.

De acuerdo a nuestro código ético sobre Inteligencia Artificial (IA), hemos utilizado Claude Code como asistente de código, tanto en el desarrollo de los gráficos como para los cálculos en R.

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