En Civio siempre hemos sido brutalmente transparentes con nuestras metodologías, es parte de nuestro espíritu. Todo en abierto, para que puedas mirar, dudar, replicar y asegurarte de que lo que hacemos es riguroso. Y queremos serlo, también, en cuanto a qué uso hacemos de la IA. Queremos ser claros, específicos -nada de alusiones genéricas- y, una vez más, totalmente transparentes. Por eso hoy compartimos contigo nuestro Código ético del uso de la IA, las reglas internas que nos hemos dado, tras mucho debate y reflexión, para asegurarnos de que la apuesta por la innovación no daña ninguno de los principios que consideramos esenciales.

Queremos abrir camino y poner las cartas sobre la mesa. Por eso este código abarca ejemplos muy concretos de en qué partes de nuestro trabajo está vetado su uso y en cuáles se permite y, en esos casos, en qué condiciones y con qué herramientas.

Lee aquí el código ético de uso de la IA en Civio al completo.

Uno de los vetos principales pasa por el corazón de Civio, nuestro trabajo periodístico: no se va a usar IA, en ningún caso, para escribir nuestros artículos ni como apoyo, tampoco vamos a utilizar IA generativa para crear imágenes o ilustraciones o vídeos, ni para sacar conclusiones de los datos o decidir nuestros enfoques o qué temas tratamos. Nuestro periodismo es artesano y se cocina a fuego lento por personas especializadas y rigurosas, con mimo, y eso lo hace distinto. Queremos que siga siendo así.

Tampoco se permitirá su uso en comunicados, propuestas de enmiendas, documentos presentados en nuestros juicios y, sobre todo, en la comunicación directa con nuestros socios, socias y lectores.

Sí se permite, como apoyo, sobre todo en la parte de programación o a la hora de transformar formatos o extraer datos. El análisis de datos, una de nuestras señas de identidad, seguirá siendo humano y sin la intermediación de la IA. Para saber qué es importante en una gran base de datos no solo se necesita técnica, sino especialización en la materia y contexto.

De forma trasversal, las reglas generales marcan tres claves: la IA no hace nada por sí sola, nunca; si se usa se contará en las metodologías de forma detallada; y se utilizarán sistemas validados, muchas veces solo en local, que respeten la protección de datos y fuentes.

Este código surge tras largos debates en el equipo y en el patronato. Hemos aprendido muchísimo en este proceso, pero seguro que hay ejemplos, casos o conflictos que puedan surgir y nos hagan replantearnos o ampliar puntos de este texto. Es un marco de salida sobre el que trabajar, pero queremos seguir debatiendo y aprendiendo. Eso sí: del mismo modo que ahora compartimos este texto contigo, también compartiremos cualquier cambio que haya a futuro, si lo hay.

Siempre hemos apostado por la innovación, pero lo hacemos desde un acercamiento crítico, para evitar que pase por encima de derechos, independencia, rigor, aprendizaje y del espíritu de Civio.