“101 personas atendidas, de las cuales 67 son policías”. Acaba la manifestación y llega el tradicional balance de heridos. El listado de los agentes que acaban con lesiones suele ser público a las pocas horas del fin de una protesta. Conocer cuántos manifestantes acabaron heridos es más complicado (si se da la cifra, además, es mucho menor que la de agentes). Saber con detalle de qué tipo de lesiones se habla cuando se nombra a los policías heridos, más aún.

Hace casi un año confluyeron en Madrid las Marchas de la dignidad procedentes de varios puntos del país. Al término de una de las mayores manifestaciones de los últimos años, se sucedieron graves altercados entre las plazas de Cibeles y Neptuno, en pleno centro de la capital. El saldo: 101 personas heridas, de las cuales 47 fueron policías nacionales y 20 agentes municipales, según los servicios de emergencia madrileños.

El balance, una vez más, incluía esas cifras genéricas pero no el parte desglosado del número de atendidos ni el alcance de sus lesiones: qué tipo de lesión fue la más recurrente y cuantos sufrieron baja laboral o tuvieron que ser trasladados a un centro hospitalario para ser atendidos. De esta forma, no es posible diferenciar entre aquellas personas que sufrieron un tropiezo de las que fueron agredidas.

El director general de la Policía Nacional, Ignacio Cosidó, respondió a una solicitud de información realizada a través de Tu derecho a saber, con la Ley de Transparencia en la mano, que fueron siete los funcionarios que estuvieron de baja por las heridas. Se trata de la misma información que aportó en la comisión de interior del 23 de abril en el Congreso de los Diputados, donde confirmó que ningún agente fue hospitalizado más allá de la noche de los disturbios. No hay información de los 20 policías municipales atendidos por el SAMUR. Ni Cosidó ni el delegado de Seguridad y Emergencias de Madrid, Enrique Núñez, en su intervención en el pleno del ayuntamiento, aclararon si algún miembro del cuerpo municipal recurrieron a la baja laboral tras aquella jornada.

Así las cosas, conocemos el número de policías nacionales heridos y de baja, si bien seguimos sin saber la consideración oficial de las heridas. Por el contrario, no disponemos de ningún dato sobre los ciudadanos que participaron en la convocatoria y que necesitaron atención médica. Ante la petición de información, Ignacio Cosidó argumentó que “no se elabora un registro de manifestantes heridos, sin que esto impida la obligación de dar cuenta a la autoridad judicial de todas aquellas personas de las que se tenga conocimiento que resulten lesionadas”, por lo que sólo se pueden conocer algunos casos publicados por la prensa.

Cosidó reconocía en su comparecencia en la Cámara Baja “fallos en la ejecución del dispositivo” desplegado por las fuerzas de seguridad en aquella jornada. Más de 1.700 agentes participaron en ella, según afirmaron entonces varios diputados presentes. “Un número idóneo de funcionarios actuantes”, según el máximo responsable del cuerpo de policía.

La determinación del director general tras el caos sucedido en Madrid en la noche del 22M fue destituir a Francisco Javier Virseda Serna, uno de los jefes de los antidisturbios responsable del operativo. Virseda trabaja en la actualidad como agregado en la embajada de Chile.

No es la primera vez que la opacidad caracteriza la información ofrecida desde el Ministerio del Interior. El 25 de septiembre de 2013, un grupo de antidisturbios irrumpieron en la estación de Atocha al final de la convocatoria Rodea el Congreso. Las imágenes de esta actuación policial mostraban a periodistas y viajeros golpeados por algunos agentes mientras esperaban en los andenes. La investigación realizada por la Dirección General de la Policía después de la polémica concluyó que “no se produjeron irregularidades en la intervención policial realizada” según Cosidó. Punto. Sin dar más detalles.