En 2009, Emilio Botín y César Alierta convocaron a los empresarios más importantes del país a una fotografía de grupo presidida por Rouco Varela (quien, además de presidente de la Conferencia Episcopal, es tio del presidente del TSJ de Castilla la Mancha, Vicente Rouco). El objetivo de la estampa era mostrar en público su apoyo a la fundación religiosa Madrid Vivo, centrada por aquel entonces en organizar la visita a Madrid del Papa Benedicto XVI con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ). En privado, las empresas pondrían su granito de arena para poner en marcha el macroevento.

En el patronato se encuentran altos cargos de varios medios de comunicación, como Julio Ariza (Intereconomía), Alfonso Coronel (Cadena Cope), Antonio Fernández-Galiano (El Mundo), Catalina Luca de Tena (ABC) o Francisco Pérez González (Prisa), ya fallecido. Además, cuenta con los líderes de grandes empresas como Iberdrola, Abengoa o Endesa. Completan la lista Gerardo Díaz Ferrán, Arturo Fernández, Marcelino Oreja Aguirre (tío del ex ministro Jaime Mayor Oreja) y el diputado del PP en el Congreso desde el 89 Miguel Ángel Cortés.

La Fundación Madrid Vivo se constituyó -aunque no apareció en el BOE su adscripción al registro de fundaciones- para aglutinar a “todos aquellos que compartan el interés por ampliar la protección de la dignidad humana y abarcar su dimensión moral para, desde Madrid, revitalizar la sociedad española”, según apuntan en su blog, donde recalcan que no es necesario ser católico para sumarse al movimiento. De hecho, uno de sus patronos es David Hatchwell, presidente de la Comunidad judía de Madrid y anfitrión de Sheldon Adelson en sus viajes por España para elegir dónde colocar la primera piedra de su megacasino.